No tienes que ser un emprendedor

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Este artículo fue originalmente publicado en mi blog personal de Medium

Hoy en día, el ecosistema tecnológico, empodera y motiva a los jóvenes a comenzar su propio negocio y ser sus propios jefes. Esta cultura es muy buena para todos aquellos que tienen esta intención ya que los impulsa a dar ese gran salto que muchas veces puede resultar difícil. También, la comunidad tecnológica se ha preocupado por ayudar a los jóvenes a desarrollar sus habilidades suaves y de negocios.

Sin embargo, la presión que existe ahora sobre las nuevas generaciones para emprender es real y muy dura. Esto se debe básicamente a las expectativas con las que los jóvenes ahora se juzgan y las metas ideales con las que ahora se comparan: “Mark Zuckeberg creo Facebook a los 17 años y yo ya tengo 21, ya no soy nadie en la vida”.

En mi opinión, los jóvenes profesionales no tienen que convertirse en emprendedores necesariamente. De hecho, pueden desarrollar sus habilidades, innovar y crecer profesionalmente tanto como ellos decidan dentro de una empresa u organización. Pues el porcentaje de startups y pequeños negocios que fracasan es abrumador por lo que probabilísticamente, no todos van crear un producto tan disruptivo como Facebook, Uber, Snapchat, etc.

Por otro lado, es increíble la cantidad de excelentes oportunidades profesionales que existen trabajando para universidades, corporativos, negocios en línea e incluso como freelance. En ocasiones, siendo empleado se llega a conseguir sueldos tan altos que difícilmente el dueño de un negocio pequeño alcanzaría en un periodo corto, sin mencionar el impacto que se tienen en la sociedad al colaborar en productos, dentro de una organización, que lleguen a muchas personas.

Solo piénsalo, hizo más dinero y tuvo más impacto en el mundo el empleado número 32 de Airbnb que el fundador de “Startup increíble S.A de C.V”. Lo que quiero decir con esto es que probablemente tienes más potencial para trabajar para una causa que para dirigirla y eso está completamente bien! Al engañarte, solo porque los medios te dicen que es mejor ser emprendedor, estás dejando ir muchas oportunidades que deberías estar aprovechando.

Conócete a ti mismo, date cuenta qué es lo quieres y sobre todo, date cuenta para qué eres bueno. Por ejemplo, a mí me encanta la fotografía y el vídeo pero no soy muy bueno para ello. En cambio, me gusta mucho programar y soy muy bueno en ello. Bien podría decidir dejar de programar y tratar de crecer en la fotografía pero dejaría ir muchas oportunidades muy valiosas solo por obsecionarme con algo en vez sacar el mayor provecho de mis talentos, probablemente después me arrepentiría por no aprovechar ese tiempo. Además, siempre puedes practicar tus gustos como hobbies o proyectos laterales, no? 😉

En pocas palabras:

No necesariamente tienes que ser un emprendedor para ser exitoso. Crear tu propia startup no es la única forma en la que puedes tener un impacto global o cambiar el mundo.

Con esto no quiero decir que no lo intentes ya que probablemente sí tengas talento para ello. El verdadero objetivo de este post, es quitar la presión que existe en los jóvenes por (casi obligatoriamente) tener que formar parte del ecosistema de emprendimiento. Que los jóvenes sepan que pueden llegar tan lejos como quieran trabajando en el ambiente que ellos decidan parece evidente pero actualmente no es así.

Finalmente, solo quiero hacer una pequeña aclaración: el mundo de las startups es fascinante, increíble y lleno de oportunidades. Me considero un gran fan de él y he colaborado con un par de startups con gran potencial.


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